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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Mayo 21 / 2019

Cine mexicano de inmigrantes, entre el drama y la denuncia

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Por Manuel Gaona (*)

CIUDAD DE MÉXICO - El cine sobre inmigrantes, que durante décadas ha ocupado a cineastas mexicanos, está vigente en las pantallas con películas que presentan historias menos centradas en la explotación dramática y más enfocadas en la reflexión y en romper estereotipos.

 

Cintas como "Los que se quedan", "Los bastardos", "Un día sin mexicanos" o "Mi vida dentro" son algunos de los trabajos de los últimos años que llevaron el tema migratorio a la pantalla desde distintos enfoques.

 

El documental "Los que se quedan" (2008), de Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman, que ganó en junio en el Festival de Cine Independiente de Los Ángeles, vuelve la mirada sobre los que se quedan en México: niños, mujeres y ancianos viviendo en pueblos fantasmas, y no sobre los que se van a Estados Unidos.

 

"No es una denuncia, ni es un reclamo", dijo el hijo del escritor Juan Rulfo. "Es más bien una propuesta política para la diplomacia entre dos naciones que se necesitan y que al mismo tiempo piden respeto", agregó.

 

La esposa del presidente de México, Margarita Zavala, regaló el documental a las demás primeras damas, entre ellas la estadounidense Michelle Obama, en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los Ocho (G-8) y de los Cinco (G-5) en L'Aquila, Italia, en julio.

 

Para los críticos más liberales de Estados Unidos, películas como "Los bastardos" (2008), de Amat Escalante (exhibida en Los Ángeles), son políticamente incorrectas.

En revistas como "Variety" y "Hollywood Reporter" "me acusaron de chantaje, de explotar los estereotipos de los inmigrantes", dijo a dpa Escalante.

 

"Los bastardos", que se estrena el 31 de julio en México, se presentó el año pasado en la sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes y ganó en noviembre el premio a la mejor película latinoamericana en el Festival de Mar del Plata, entre otros premios.

 

A los estadounidenses no les agradó ver a dos mexicanos sin papeles (Jesús Moisés Rodríguez y Rubén Sosa) y a una estadounidense (la actriz Nina Zavarin), involucrados en una orgía de sexo, drogas y sangre.

 

"Los estadounidenses se pusieron en una actitud de políticamente correctos a defender a los mexicanos, acusándome de cruel" y criticaban "por qué trato a los mexicanos así", declaró.

"Yo quería que se ofendieran los mexicanos y los estadounidenses, y no nada más que se ofendieran los mexicanos o nada más los estadounidenses", explicó.

 

Los migrantes mexicanos y el asesinato de mujeres en la fronteriza Ciudad Juárez, en el norte del país, son dos temas recurrentes el cine nacional de las últimas décadas, pero la migración ha tenido una presencia más constante.

Desde la interpretación de Germán Valdés "Tin Tan" como el primer méxico-americano del cine mexicano, pasando por el "El mil usos" (1981), con el comediante Héctor Suárez y guión del fallecido escritor Ricardo Garibay, hasta la cinta "Babel" (2006), de Alejandro González Iñárritu, todas buscan lo mismo: llamar la atención sobre el fenómeno migratorio, muchas veces sobreexplotando el filón dramático.

 

Precisamente González Iñárritu y sus compañeros Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón han logrado eliminar la imagen del inmigrante llamando a las puertas de Hollywood, ganándose con sus éxitos internacionales un espacio propio en la meca del cine.

 

El rockero y cineasta Sergio Arau, en su película "Un día sin mexicanos" (2004) plantea la utopía de todo migrante: el sueño nunca realizado de hacer desaparecer de pronto a todos los mexicanos en Estados Unidos para que los estadounidenses valoren su presencia en su país.

 

El personaje de Amelia en "Babel", que interpreta Adriana Barraza y por el cual fue nominada para un premio Oscar, es un ejemplo del drama fronterizo llevado al extremo, casi al absurdo, cuando la niñera queda perdida en el desierto con dos niños estadounidenses a su cuidado.

 

"Mi vida dentro" (2007), un documental de Lucía Gajá, no es menos dramático: la película aborda el caso real de Rosa Jiménez, una mujer sentenciada a prisión en Austin, Texas, por el asesinato del niño al que cuidaba.

 

Las cifras más recientes hablan de que hay unos siete millones de inmigrantes mexicanos sin papeles en Estados Unidos. Seis de cada diez mexicanos establecidos en ese país no tienen permiso de residencia.

 

Además de los riesgos que implica el cruce de la frontera, desde sufrir asaltos hasta morir de sed, la crisis económica ha complicado la situación de los inmigrantes, muchos de los cuales se emplean en la construcción, uno de los sectores más golpeados por la recesión.

 

"La situación no es la mejor para los trabajadores indocumentados. Hay gente que le roba, hay mujeres violadas; es mucho lo que arriesgan por algo que igual no sucede, que es ganar dinero", dijo a dpa el actor mexicano Fernando Noriega.

 

El artista filma en Los Angeles su primera película en inglés, que lleva el título provisional de "Hollywood Untitled", en la que interpreta a Julio, un inmigrante que cruza la frontera. (dpa)

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