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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Abril 20 / 2019

Casarnos no es nuestra prioridad

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Aunque viven en familia de forma totalmente normal, la comunidad LGBT salvadoreña tiene cuestiones más urgentes que solucionar que el matrimonio  

Por Gloria Morán

Foto: Luis Velasquez

SAN SALVADOR -  Están sentadas en una plaza pública de Mejicanos, en San Salvador, departiendo un momento después de una semana de trabajo. Se consideran una familia normal, pero las miradas de otros advierten que no les ven con normalidad, pues sus manos están entrelazadas, habla muy de cerca, se muestran cariñosas y junto ellas está un  niño jugando con un carrito.

Son Virginia e Irma (nombres ficticios), dos lesbianas que han decidido formar una familia a costa de lo que los demás piensen y criar juntas a Ricardo (nombre ficticio), quien tiene siete años y es hijo biológico de Virginia.

Tienen cinco años de estar juntas y aseguran ser felices por lo que han logrado en medio de una sociedad homófoba, machista y de doble moral.

“Es cierto que nos han visto mal, nos han criticado, parte de nuestras familias nos ha retirado la palabra, pero nosotras somos felices”, declara Irma, quien tiene una apariencia masculina, pero sus pechos, que resaltan un poco más que los de su compañera de vida y su voz femenina la delatan.

Virginia en cambio, con apariencia muy femenina y de buen ver, asegura que “el amor de familia no es precisamente el de una  pareja de hombre y mujer, si no mire cuántas parejas así ahora son infelices, o se han divorciado; ser hombre y mujer en familia no representa ser felices y actuar de forma normal en la sociedad”

Ante la pregunta de cómo han educado a Ricardo dentro de una familia homosexual, Irma contesta con total naturalidad que ellas siempre han sido honestas con el niño, que siempre le han dicho la diferencia de su familia, pero que no por eso él es un “bicho raro” dentro de la sociedad.

En el colegio donde estudia Ricardo ambas figuran como tutoras del niño. “Es que,stima que no se puede especificar quién es el papá, porque capaz y se van de espaldas”, dice Irma entre risas, como quien goza al recordar que la sociedad salvadoreña no está apta para aceptar la diversidad sexual.

Ellas siempre están pendientes de lo que al niño le hace falta y le dedican el tiempoinnergmarriage1 suficiente “para educarlo y que la realidad actual de nuestro país no se lo consuma y que vea que hay un futuro bueno y no uno lleno de violencia”, afirma Virginia.

Ambas comparten los gastos de la casa, de la familia y salen con su hijo como cualquier otra familia salvadoreña que está unida, porque en el país son muchas las familias disfuncionales actualmente.

“Nos casemos o no, siempre seremos una familia, porque así lo decidimos nosotras. Y nuestro hijo lo guiaremos de tal forma que él tome sus decisiones y no influiremos en ningún momento en su orientación sexual, no pretendemos eso. Es cierto, somos una familia diferente a la de la lógica social, pero somos seres humanos y tenemos derechos igual que todos”, dice enérgica Virginia.

Recientemente grupos conservadores y religiosos lograron abrir un debate en el seno de la Asamblea Legislativa sobre la ratificación de la reforma de los Artículos 32, 33 y 34 de la Constitución de la República, que establece que el matrimonio lo puede darse entre un hombre y una mujer. La ratificación no se llevó a cabo debido a la negativa de la bancada del partido FMLN.

Otra de las pretensiones de la reforma era prohibir la adopción por parte de parejas homosexuales. Aunque se planteó desde un principio de otra manera, la reforma ni mucho menos tiene que ver con la aprobación en El Salvador de los matrimonio homosexuales, sino que la cuestión residía en si reformar o no la Constitución para que ésta blindara cualquier intento futuro de legislar en ese sentido.

Emma Julia Fabián, diputada del FMLN y secretaria de la Comisión de la Familia, la Mujer y la Niñez de la Asamblea, asegura que “lo que las organizaciones conservadoras argumentaron es que no se permita la adopción. Ya ese es otro rollo, la adopción en nuestro país no es fácil ni para una pareja heterosexual, es un procedimiento largo. Por eso vamos a trabajar un procedimiento para que puedan haber procesos de adopción un poco más agiles y ahí se podría, incluso, dejar explícito que la adopción solo se puede dar en parejas heterosexuales que cumplan con los requisitos. Pero la reforma (a la Constitución) es innecesaria”.

Virginia e Irma recuerdan los días en que se llevó a cabo la discusión sobre esa ratificación y entre risas aseguran que “casarnos no es nuestra preocupación”.

Fabián dijo que la discusión sobre la ratificación no salió por alguna petición que la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgénero (LGBT), sino de las organizaciones conservadoras.

En nuestro país no está permitido (el matrimonio homosexual), no hay ninguna ley que lo permita ni hay solicitud de alguien que diga  me quiero casar o que reformen a favor de las bodas homosexuales; eso se lo han inventado estos grupos conservadores, esto es un tema político que lo dejan vivo para utilizarlo en campañas electorales”, señaló Fabián.

“Las parejas homosexuales no puede destruir el concepto de familia”

Tienen 18 años de vivir juntos; aseguran amarse y que el respeto, la confianza y la comunicación han sido parte fundamental para mantener por tanto tiempo su relación de pareja. Ellos son William Hernández y Joaquín Cáceres.

innergmarriage2Uno es homosexual, Joaquín, y el otro es bisexual, William; tienen una concepción muy clara sobre familia y dicen que el hecho de estar juntos se debe a que ambos se han demostrado lo que valen tanto en la intimidad de su hogar como frente a la sociedad.

William es padre de dos hijas gemelas que saben lo que su padre es y hace; lo saben desde los siete años y eso no marcó en ningún momento su vida para mal, asegura su padre, sino que las hizo crecer maduramente y sin una mente discriminatoria.

Las hijas de William siempre han estado cerca de la pareja, aunque no hayan vivido todo el tiempo con ellos. Según dice, siempre lo apoyaron a él y a Joaquín, que siguen pendientes de ellas en lo económico y en lo emocional.

“Se cree que nosotros inculcamos nuestra preferencia sexual, pero mis hijas han crecido con nosotros y eso no ha influido en la toma de sus decisiones o en su construcción como mujeres”, indicó William.

Joaquín declaró que el concepto de familia es el que cada persona se traza basado en el amor y en el interés que los que la conforman tengan. Señaló que en el país la preocupación por el concepto de familia cada vez está más deteriorado por los divorcios, la migración y otras circunstancias.

Ser parejas homosexuales no puede destruir el concepto de familia, no es malo. Además, por si lo fuera, no se puede destruir algo que ya lo está”, explicó Joaquín.

William y Joaquín, a diferencia de Virginia e Irma, están organizados y pertenecen a la asociación Entre Amigos. De hecho William es el director y asegura que luchar contra la discriminación que hay en el país no es fácil para las personas que pertenecen a la diversidad sexual, mucho menos lo es para los que han decidido formar una familia.

La Asociación Entre Amigos es una organización cuyo objetivo es velar por el respeto y la defensa de los derechos humanos de los gay, bisexuales, lesbianas y transexuales. 

Desde su experiencia y su conocimiento de la comunidad LGBT, William asegura que para ellos el hecho de casarse no es prioridad. “hay más cosas que preocupan más a la comunidad”, dijo refiriéndose a los problemas sociales, económicos, políticos y la exclusión social que existe en el país.

Aquí nos vamos a morir agarrados de las manos (…) y dentro de esta comunidad con un tambo de 16 dólares; nos vamos a morir sin casa, sin derecho al acceso de la salud, sin que las transexuales vayan  a la escuela, pero, ¿casados? Es estúpido creer que el movimiento LGBT tiene entre sus prioridades el matrimonio”, señaló William.

Destacó que ellos no están pidiendo casarse pero lo que sí piden es que no seinnergmarriage3 reforme la Constitución basada en mitos y prejuicios.

Debate social

En una sociedad conservadora que posee valores morales y principios cristianos bastante arraigados, es así que muchos se escandalizan cuando alguien se declara como parte de la comunidad LGBT y más cuando alguien los apoya.

Por ejemplo, en junio de 2011 más de 40 organizaciones civiles conservadoras emitieron un comunicado en el que mostraron su total descontento por el artículo de opinión publicado en La Prensa Gráfica titulado “Por la eliminación de prejuicios donde quiera que existan”, en el que la entonces embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Mari Carmen Aponte, mostraba su apoyo a la diversidad sexual.

En esa ocasión lo que detonó la furia de los autodenominados movimientos en pro de la vida y la familia fueron las palabras de Aponte, amparadas bajo el discurso pronunciado por el presidente estadounidense, Barack Obama, en mayo de ese año: “La historia de la comunidad gay, lesbiana, bisexual y transexual de Estados Unidos…es la historia de nuestros padres e hijos, de nuestras madres e hijas, de amigos y vecinos que continúan la tarea de hacer de nuestro país una unión más perfecta”.

La embajadora instó al trabajo de todos los gobiernos e instituciones por superar la discriminación y evitar la violencia contra esta comunidad e hizo referencia a distintos tratados internacionales firmados por su gobierno y el de El salvador, junto a otros muchos, en ese sentido.

La entidades señalaron que la acción de Aponte estaba en contra de la diplomacia y leyes de derecho internacional por inmiscuirse en los asuntos internos del país.

Según William, el intento de ratificar la reforma de la Constitución develó la poca tolerancia que algunos partidos políticos, entre ellos ARENA y PDC, tienen en el tema de la diversidad sexual.

“El hecho de que haya personas homosexuales no va a desaparecer por una ley, no se pueden eliminar, ni se debe generar una actitud de odio hacia las personas que tienen una orientación diferente”, aseguró la diputada Fabián.

William destacó que desde 1999 hasta 2003 él fue atacado a disparos, amenazado a muerte, saquearon su organización y encontraba anónimos amenazándolo a él y a su familia.

“Fueron épocas difíciles, en 1999 hubo 22 asesinatos de personas gay; pero nunca habíamos visto un registro tan fuerte como en el 2009, cuando a Rodolfo Parker se le ocurrió presentar la reforma. Ese año hubo 24 asesinatos entre transgéneros y hombres gay de closet (no declarados)”, recuerda William.

La comunidad LGBT solicita que se deje de discriminarlos por ser parte de una población que no va acorde a la lógica socialmente establecida. A los diputados, como funcionarios públicos, les exigen que los respeten y que dejen de usar el tema de la diversidad sexual como un arma política durante las campañas electorales.

Además piden que respeten y muestren tolerancia obedeciendo el Decreto Ejecutivo 56, dado por el presidente Mauricio Funes en mayo de 2010, cuyo principio básico es que todos los funcionarios del Estado deben respetar a todas las personas independientemente de su preferencia sexual.

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