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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Abril 20 / 2019

Secuelas de la ruina económica nacional

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Carlos Glower (*)  

SAN SALVADOR - La semana pasada, abril 2012, se le informó a los salvadoreños que el Acuerdo Precautorio con el FMI estaba en suspenso.  Personeros del gobierno se limitaron a sugerir que parte de la solución al problema se encontraba en incrementar la edad de jubilación que bien podría ser un nuevo ofrecimiento al condicionamiento y "negociación" del FMI.  ¿Qué implica para el país este hecho de incumplimiento con el FMI?

A pesar que el Presidente Funes nos dijo en el 2009 que en entes como el FMI "ha habido una modificación en las políticas de estos organismos multilaterales, hay que verlos de modo diferente, hay que verlos como socios del desarrollo," y aunque se nos explicó hace menos de un año, en agosto de 2011, que " (FMI) destaca solidez de programa económico," lo único que hemos tenido son malas noticias económicas y financieras, las cuales se han convertido en rutina y ya se presentan oficialmente como situaciones normales.  La insolvencia del gobierno en el frente económico es no solo vergonzoso, es también una tragedia para los salvadoreños.  Este gobierno se ha convertido en un encargado de una crisis artificialmente prolongada y su éxito, si existe, es en que no se ha llegado al fondo del barril. Pero, esa situación, no se puede descartar si se continúa con los mismos lineamientos económicos, los cuales son sumisos al FMI y a los que establecieron gobiernos anteriores. Aparte de seguir con una política asistencialista y paternalista establecida por su cuestionado predecesor inmediato, las decisiones económicas del Gobierno de Funes no se pueden diferenciar de las que existieron en todos los gobiernos de la posguerra. Así, las decisiones económicas de Funes son las mismas que las de ARENA, pero con otro nombre, un nombre diseñado por los "mercadólogos."

No obstante que la oposición política está sacando raja monumental de los timoratos y desafortunados intentos y decisiones del equipo de Funes, el partido FMLN presenta una imagen confusa y amorfa que desconoce si es partido de gobierno o de oposición.  Por razones que solo Dios o el Diablo sabrán, ARENA lo critica y el FMLN lo apoya.  En este trajínate, el pueblo sigue pagando las consecuencias negativas que, dentro de la dolarización, cada día se incrementan mas.

En medio de la convulsa situación política que acompaña al desastre económico que se vive, la suspensión del Acuerdo con el FMI, solo nos dice y significa que el FMI le esta dictaminando al gobierno a someterse a sus designios.  Los propósitos del FMI se pueden resumir en aseverar que se está pidiendo más austeridad, lo que en un país como El Salvador implica que la gente se alimente de aire. No existe evidencia empírica a nivel internacional que demuestre que dentro de la implementación de un Acuerdo con el FMI los salarios reales hayan subido. Mas bien, la evidencia empírica muestra todo lo contrario. Eso es lo que exige el FMI, y el gobierno neoliberal de Funes lo piensa adecuar haciendo que los salvadoreños trabajen más años antes de su jubilación. Pero, como eso no será suficiente, no nos sorprendamos cuando se nos diga que los economistas creativos del equipo económico de Funes han identificado o inventado otras vías de reducir el salario real.

Con una política económica maniatada, dolarizada, y sin política monetaria, el país se encuentra desde hace varios años en un espiral de estancamiento, endeudamiento, inflación en los bienes básicos y de recesión que solo apunta a peores resultados. Ya no basta con que se rece, como han sugerido algunos economistas piadosos, ahora se espera que Funes tome las decisiones que los gobiernos anteriores evadieron tomar, pero sin manosear el armatoste sagrado de la dolarización.  Eso es pedirle peras al olmo y por ello es fácil vaticinar que Funes fracasará categóricamente, entregándole el próximo gobierno a la oposición. Pero les anticiparé un secreto: el próximo gobierno igualmente fracasará si mantiene el mismo diseño de la dolarización.  Lo que ahora se llama la insostenibilidad fiscal es el otro lado de la misma moneda de la insostenibilidad de la dolarización.

Los partidos políticos han preferido obviar el tema de la dolarización. Es más conveniente y seguro hacerlo. En su lugar, han optado por la política del avestruz que rechaza la realidad, escondiendo su cabeza. Pero la realidad existe independientemente de las voluntades y deseos del ser humano. Y, esa realidad se acerca y amenaza cada vez más a la frágil institucionalidad política del país. Funes nos dijo hace un mes que su equipo había ido a Washington a negociar con el FMI.  Sin embargo, cualquier persona sensata sabe que solo entre iguales se negocia. Los inferiores no pueden aspirar más que a recibir instrucciones, indicando nuestra fragilidad.

Con el suspenso del Acuerdo con el FMI, se debe de esperar que los precios de la deuda soberana de El Salvador bajen.  Ello nos traería a una posible nueva degradación del riesgo país que, como bien recordamos, el actual distinguido Secretario Técnico de la Presidencia aseveró desatinadamente en un canal de televisión que era irrelevante. En ese escenario veremos como el circulante monetario disminuye aun mas, y como los banco privados extranjerizados se llevan a sus casas matrices las remesas gratuitas que recibe el país. Los precios de la canasta básica se acelerarán, disminuyendo drásticamente el salario real. Asimismo, el endeudamiento continuará pues es el camino mas fácil y, cuando este se tenga que pagar, si no hemos caído ya en la mora, los actuales actores del gobierno estarán en sus casitas jubilados y absueltos de toda culpa.

Ante la ruina que vive el país frente al fracaso de la dolarización, los primeros pasos a tomar son de índole estrictamente político como, por ejemplo, un voto de modificación a la ley de dolarización. Por su parte, el FMLN se debe separar del Gobierno, obligando a que sus militantes renuncies a sus puestos en el ya agotado Gabinete. Estas condiciones deben ser de carácter no negociable, siendo esta una situación en la cual lo verdaderamente político de largo plazo y de visión de país debe prevalecer. Igualmente, ARENA debe mostrar más perspicacia política.

ARENA fue el partido que tomó la errada decisión de dolarizar y es la que, políticamente hablando, más expeditamente puede corregirla ya que los otros partidos tienen menor credibilidad en esta disposición. Claro, ARENA puede guardar silencio y así condescender a que Funes y su partido aliado, paguen las consecuencias del fracaso económico de los cinco años de función del Presidente Funes. Pero si lo analiza bien, ARENA debería anteponer que Funes tome la decisión de desdolarizar, la cual es inevitable y la cual, en su momento, cuando el mercado decida hacerlo, conllevará costos políticos y económicos que por ahora solo se pueden especular. La gestión económica de Funes es ya un rotundo fracaso y tendría poco que perder.  Por su parte, si la decisión de desdolarizar la toma el mercado, el siguiente gobierno lo pagaría con creces y con el agravante del consecuente impacto negativo para el país.

Los estimados miembros de la partidocracia salvadoreña deben tomar conciencia que no tomar la decisión de desdolarizar solo lleva al fracaso político partidario y a la ruina económica nacional. En sus manos está que consecuencia quieren. Lo que sí se podría afirmar es que el partido que sea identificado con la desdolarización, y por ende con la única política económica que permite la reactivación de la economía, será el ganador de las próximas contiendas electorales por varios períodos. Necesitamos visión económica de largo plazo y no corto-placista como ha existido dentro de la dolarización y que solo a apagar crecientes y mas voraces fuegos nos ha llevado.

Mientas tanto, seguiremos escuchando el petate del muerto que nos advierte de los "altísimos" costos de desdolarizar, en medio de la peor crisis económica que ha vivido el país en décadas pero cuyos costos se nos quiere hacer creer que son exactamente cero, para el agónico y castigado paciente.

(*) Economista y columnista de ContraPunto

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